La ciudad de la La Habana, nos demolió en 8 días. Nos encantó, nos embrujó y luego nos guío por un camino lleno de las mas fuertes contradicciones que se puedan experimentar. Mas allá del socialismo y de la fuerza de un gobierno omnipresente, la gente vive a otro ritmo, trankila, alegre, con otras libertades, con mucha cultura y con un saborcito que contagia.
Nos contagiamos de el Callejón de Hamel, que fue el pimer sitio que visitamos en un barrio medio abandonado, donde la santería cubana está presente y se siente por todos lados.
El arroz, los porotos y la chuleta, servidos en unas covachas del malecón, acompañados por ese exquisito Elixir Legendario que descubrimos, nos contagió el olor y el sabor de Cuba, olor a ron, y sabor a moros con cristianos.
Nos contagiamos del acento, del “chico”, y como primera lección saber donde quedaba la casa que nos recibiría toda la semana, Linea, entre 10 y 12. Y Cantín y Eloy. Y saber también que te trasladaste en el tiempo, a los años 60s.
La playa, Tanto Guanabo como Varadero nos regaló un show de naturaleza, de paisajes y fuerza caribeña, desde un sol inclemente hasta una de las mas fuertes tormentas eléctricas que he presenciado. Jacinto, nuestro guía, nos llevó por un deslumbrante camino de lujosas mansiones que se disputan a los turistas. Mata todo, la casa de Al Capone.
Brindando con Bucanero, al fondo lo que fue la casita de vacaciones de Al Capone.
Interior de la casa y una vista cortada con el mar caribeño de fondoLa Habana vieja, nos recibió con una suerte de cuento, donde las leyendas bucaneras, se mezclaban con paseos coloniales. Y los mojitos! Cris Quitto, hubiera muerto con estos mojitos! Y nos contagiamos de turistas y pasamos algunas rondas en la Bodeguita del Medio.
Las rondas de mojito, listos para ser servidos.Alegría hasta en las guaguas, buses parecido a los de la Ecovia quiteña, con una diferencia enorme. Lunes 21h30, todos van bailando y coreando, con palmas, canto y baile el último hit de reguetón. Todos. Es una fiesta, un bar movil, que contagia reguetón. Si reguetón.
Nos contagiamos, Dani, Cris, Dennise, Vale, el Oso, Mechelín, Charly, Pastv y yo. Valió la pena dormir 2 o 3 horas todos los días. Valió la pena quedar debastados y demolidos por las caminatas en Rampa, Línea, Av de los Presidentes, y todas las demás calles y avenidas, por el ron Habana blanco, por los mojitos, por el Legendario, por el ISDI y el FORMA, por la rumba, por los 38º de calor con 95% de humedad, por la historia, por las historias, por los panas, y contagiados por el po-po-po.
Los compañeros de aveturas cubanas, Pastv, Dennise, Michelin, el "Oso", Vale, Cris, yo, Dani y Charly. Gran equipo. Po-po-po.
Tan, tan.







