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martes, 24 de agosto de 2010

rejuveneciendo en Vilcabamba

Lejos. pero enserio lejos. Avión, bus y buseta necesitamos para llegar a Vilcabamba, el "valle encantado" o el de la "eterna juventud". Siempre me imaginé que llegaría a un pueblo hiper tranquilo, por lo que llevé un libro y de los gruesos para disque, terminar de leerlo, rodeado de viejitos en la plaza central de Vilcabamba. Y si, viejitos había, y muchos, pero que sus cuerpos y mentes, ni siquiera se enteraban de la edad que tenían. "tengo 96 años, 8 hijos, 14 nietos, 6 bisnietos y un tataranieto" nos contó Ernesto Carpio en la plaza, mientras recordaba cada detalle del pueblo, como se formó y se transformó de un valle agrícola a una especie de gran territorio de retiro para jubilados. Era la primera vez que conocía a un tatarabuelo, pero de seguro había muchos. Y es que según dicen, el agua del valle tiene magnesio y otros minerales que hacen que el cuerpo libere todas las toxinas que ingresean, y así literalmente pasa el tiempo sin hacerles mella.

Don Ernesto, en la plaza central.

Pero la mayor sorpresa que tuvimos con Fer, era que Vilcabamaba tenía mas extranjeros que vilcabambeños. Viejos igual, pero extranjeros. Como Charly, que vino de USA para visitar a un amigo y se quedó para siempre, y se puso una pizzería por lo demás recomendable, Charlitos. O "Mariela" nombre ficticio para reconocer a la mexicana dueña de la hostería El Jardín Escondido, donde nos hospedamos y donde Ambar y Tara nos hacían compañía en sus jardines. O "Pedrito" como se hacía llamar este alemán que vino de mochilero en 1996, conoció el valle, y vendió todas sus propiedades en Alemania para poner una hostal de lujo la Izhcayluma, donde un masaje completo de hora y media en su spa es revitalizante. O Hanz, otro alemán, que vino a ver a su novia, y se quedó. Y se casó, con otra novia, pero se casó. Y lo mejor que se le pudo ocurrir a Hanz fue ponerse un campo de tiro. Al blanco. Con Arco. Y flechas. Y allá fui.

Jugando a ser Robin Hood.

Tense, y afloje. Cargue la flecha. Repita.

Ser traumado con los personajes de ficción como RobinHood, y haber tenido un arco hecho por mi en la niñez, no sirvieron de mucho al pasar de 15 a 30 metros. Pero de que estuvo a lo bestia, estuvo a lo bestia.

a 15m. casi infalibe. a 30m. mandé una flecha al infinito. Y mas allá

En fin, Vilcabamba es una valle encantado, donde hay mas extranjeros jubilados que se han enamorado de sus estables temperaturas 17º a 21ºC siempre, de sus calles y que han traido una especie de movida muy interesante con una onda pacifica hyppie burgués. Con una oferta inagotable para el turista, spas, piscinas, paseos a caballos, en bici, rutas a pie, etc etc.

Ambar y Tara, los pastores alemanes mas relajados que he visto en mi vida.

Mi libro? bien gracias, aun en la mochila.

domingo, 11 de octubre de 2009

Mindo mismo

Goooool, gritaba lo que parecía la selección sub-8 de Mindo. "yo soy Valencia" decía uno, "mentiroso, si yo soy Valencia" decía otro. "Dame la pelota" "patea, pero patea" "vos no sabes, la próxima te toca tapar" "gooool" y el abrazo colectivo. "Ecuador, Ecuador, Ecuador" gritaban los chicos. Hasta que "el Chino" se acercó al grupo y les dijo cabreado, "el partido se terminó hace fuuuu, perdimos 2 a 1" tomó el balón y se fue. . .

La selección de Mindo sub-8

24 horas (y 90 minutos) antes

La Fer fue atacada por una bestia salvaje que salió de la selva subtropical, mientras íbamos al concierto de Ranas en Mindo, luego de almorzar en el TacoLoco, un restaurante muy recomendable, sobre la calle Quito de Mindo. Luego de una dura lucha se pudo liberar de aquella especie de mounstruo apocalíptico.

El ataque feroz de la bestia mindeña

Pero lo mejor del viaje sería sin duda el canopy, viaje en cable y polea por 13 cables que juntos sumaban un poco mas de 3.5 Km de desplazamientos a través del bosque, estando a una altura máxima de 400 m. sobre la tierra, y desde la cual te sentías, literalmente un pájaro, o un avión, o Superman (aunque prefirí pensar que era Batman, desplazándome con un cable lanzado por mi, y colgado de mi baticinturón)

La previa del Canopy, ya equipaditos y listitos

Llegando del cable 2, recién tomando confianza, es decir ahuevado.

Ya con la confianza del caso.
Es un pájaro "azul"?, es un avión?, es el Lucho!

Luego de casi 3 horas de pasar colgado, fuimos a ver el partido eliminatorio del mundial entre los ecuatorianos y uruguayos. La emoción, adrenalina, satisfacción, susto y decepción la sentimos en la casa parroquial, donde nos rodeamos de unos 500 mindeños (o como sea el gentilicio de Mindo), propios y extraños. A $0,5 la entrada y la Pilsener grande por $1,00 vimos como la impotente selección dejaba escapar, otra vez, un partido en los últimos 2 minutos. Como pasó con Argentina en Baires (-2) y Paraguay acá (-2), y los absurdos puntos perdidos con Venezuela (-3) y Brasil (-2) y Colombia (-2), nos dejan fuera, simplemente no merecemos ir al mundial. Chao Vizuete, traigan un DT de verdad!

En la casa parroquial, con pantalla gigante y todo.
Gol, empate, penal no cobrado (para Ecuador)
penal cobrado (para Uruguay), gol y silencio.

Asi pasó el feriado, jalando dedo, entre mariposas, colibries, deportes extremos, fútbol y cerveza. El regalo de cumple de la Fer decía "Vale por un paseo y Mindo" y lo efectivizó enseguida, por suerte y estaré agradecido por muuucho tiempo. Quedó pendiente el rapel en cascada por falta de tiempo, y el rafting, por falta de presupuesto. Mindo, mismo mismo, ha sido el lugar. Por clima, cercanía y oferta.

Mindenses, mindaleños, mindeños, o como se diga.