
miércoles, 19 de mayo de 2010
rabioso vol. 3

martes, 11 de mayo de 2010
rabioso vol. 2
viernes, 7 de mayo de 2010
rabioso vol. 1
miércoles, 6 de enero de 2010
infierno
Fue un infierno. Real y palpable. Fue el efecto martinazo, que algún día explicaré.
Muy contrario fue el “infierno” de 72 horas antes. Fer me empuja y siempre borra de mi las sombras de duda cuando de decidir se trata. Y tenía entre ceja y ceja la Diablada de Píllaro desde hace un par de meses. Y no importó el tenaz chuchaki (rasca, resaca, enfermedad autoinflingida, etc.) que me cargaba para desembarcar en Ambato y luego ir hasta Píllaro a la Diablada. Y como siempre, gente asombrosa en el camino, como Teresita, humilde señora que ya nos adelantó algo de la tradición. Pero fue Don Vargas, en una estrecha calle que nos contó un poco mas.

Teresita, la guía.

Las máscaras son unas bestias,
una más espectacular que la otra.
“hace 60 años en la parroquia vecina, los hombres nos disfrazamos de diablos para asustar a los hombres de Píllaro, que llegaban a enamorar a las chicas, sean solteras, viudas, casadas o con novio. Los esperábamos en el camino, de noche y salíamos gritando UH UH UH, y dándoles fuete. Hasta se desmayaban del susto”
Y así surgió la tradición. Los que veían el diablo tenían que darle un tributo: danzar por 12 años seguidos entre el 1 y 6 de enero, para evitar que el diablo se llevara su alma. Además un fuerte arraigo cultural andindo, festeja y celebra al Diablo, por ser un dios alegre, fiestero y travieso, que se contrapone con el dios humillado de la religión católica.
Fer y un diablo con alas.

El Diablo negro

Los sub-10, diablos de la escuela.

Ya el final de la comparsa.
Así pasó la Diablada, un fin de semana excelente, a lo bestia! con los curas de vacaciones, (cierran la iglesia y suspenden las misas cada 1 de enero) y los diablos danzando en el corazón.
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Y nada pues, a tomar al Diablo por los cuernos, salir de la montaña de trabajo atrasado, y aprender de los errores. Tan tan.

miércoles, 28 de octubre de 2009
un gringo falseta en el bolsillo
martes, 7 de abril de 2009
hasta la muerte del titular vol. 2
Lo extraño del caso es que, para no perder la costumbre, hoy fui a las oficinas de Cimsa, mis proveedores de equipos de iluminación, y al salir ya casi en la noche, los guardias hacían su cambio de turno. El que se quedaba, ya impecablemente uniformado, me llamó:
- Hey, señor! - Gritó el guardia cuando iba saliendo.
- Dígame jefe, en que le ayudo?
- Se acuerda del otro día, que vino a pata y salió con el Ingeniero, en la camioneta? - me preguntó el hombre con la sonrisa burlona que ponen los guardias cuando pescan un pato.
- No me acuerdo maestro, que pasó, no me diga que le presté plata y me va a pagar?- traté de safarme de la joda.
- No joven, no se acuerda que dejó su cédula acá para poder entrar y como salió en auto ya no se la pude entregar.
- Ya me acordé! y le tiene por allí o me llamó para decirme que le botó a la basura?
- Si joven ya le veo. Ojalá siga allí-. El hombre entró a su garita, y salió con mi cédula antigua en las manos y una sonrisa burlona que le durará un mes.
Mis 2 cédulas, la nueva con la misma cara de gil, y la antigua que parece que es inmortal o por lo
menos imperdible.
Es así como mi vieja cedula regresa por 4ta vez y de las manos de otro buen tipo de la ciudad. Tan tan.
miércoles, 25 de marzo de 2009
hasta la muerte del titular
Ya se ha perdido bastantes veces y creo que es hora de jubilarla y dejarla descansar en paz. En donde esté. Mientras tanto, utilizaré la emitida en el 91, que como dice es Hasta la muerte del titular. Ojalá me dejen cambiar cheques y votar nulo con esta. La cara de cojudo no ha cambiado.

miércoles, 10 de diciembre de 2008
sustos
- Hola ma, como vas?- respondo sabiendo mas o menos para que es la llamada.
- Como te fue? Ya dejaste los papeles?- dice mi madre
- Si ya los deje, todo bien, el lunes hay que seguir el trámite- respondo
- Ah, que bueno. Pensé que se demoraba mas -continua mi ma hablando y cambia de tono para decir -guarda bien las cédulas, por Dios!!!
Minutos más tarde un sms al cel, de mi pa, mucho más directo.
- si ya acabaste el trámite guarda bien las cédulas.
Y todo esto se resume a mi capacidad innata de confundir las cosas en cuestión de segundos. Y he tenido 3 sustos de esos que me hacen sentir que mi eje vertical cambia 15º con un ligerísimo mareo, sudor frío por la espalda, vacío en el estómago y un apretujamiento de los huevos, cuando me he dado cuenta de las cosas perdidas.
Un día de marzo, había comprado el boleto de avión para ir al matrimonio de un primo en Manabí. Me bajaba del bus e ingresaba a un mall de Quito para comprar el terno, corbata, camisa y zapatos, todo al último para variar y cuando fui al cajero para sacar plata, busqué en mi bolsillo y me llegó aquel sudor frío en la espalda, el apretujamiento de los huevos, el vacío en el estómago y la inclinación de 15º con ligero mareo mas un zoom del objeto perdido. Mi billetera no estaba…
Un día de diciembre del año pasado fui al banco para cambiar un cheque. Saqué mi billetera, y busqué y busqué mi Cédula de Identidad. Y otra vez el sudor frío en la espalda, el apretujamiento de los huevos, el vacío en el estómago y la inclinación de 15º con ligero mareo, mas el zoom del objeto perdido. Llegué a casa con la esperanza de que la cédula se haya desplazado en algún cojín, cerca de la cama, en el armario, y nada. Comedor, sala, baños, nada. Taller, patio, casa de los perros, nada. Bodega, nada. Mi cedula había desaparecido…
Hace pocas semanas mi ñaña invertía en Ficto algo de plata, y me dio su libreta de ahorros, cédula y papeletas firmadas, para gestionar el retiro del dinero. Lo hice una mañana de sábado. De un sábado muy ocupado en la producción de cartas, primeras entregas y los percances propios de un sábado. Retiré el dinero con la cédula de mi ñaña, y la guardé en el sobre plástico de la libreta y llegué a mi banco para hacer el respectivo depósito. En la noche mi ma me dice “dame la libreta de tu hermana para guardarla”. Sudor frío en la espalda, apretujamiento de los huevos, vacío en el estómago y la inclinación de 15º con ligero mareo más el zoom del objeto perdido. Revolví el auto buscando la libreta, pero… no la encontré.
En fin, mi billetera la recuperó el guardia de la aerolínea y se le dio a mi ñaña casi que por debajo de la puerta, mi cédula me la devolvió un taxista casi una semana luego, ubicándome con una llamada a mi ex oficina, y la chica que me atendió en mi banco me devolvió la libreta de mi hermana (aunque ella ya había anulado la libreta, hecho la denuncia de la cédula y sacado una nueva, previa puteada a su hermano mayor).
Trato de tener mas cuidado desde entonces. Trato nomás.
Tan tan.
